Cumpleaños

¡Sí! Ayer, 10 de mayo (apuntadlo para el año que viene, admito regalos) fue mi cumpleaños y me cayeron 31 castañas. Bueno, lo de ayer para mí es mentira ya que ahora mismo mientras escribo es hace una semana. Hay gente que en sus cumpleaños aprovechan para comenzar nuevos hábitos, apuntarse al gimnasio, aprender un idioma, etc. Nuevos propósitos como los que se puedan hacer tras el verano, en septiembre, o el clásico inicio de año. Yo sin embargo, como cumplo años en mayo, los propósitos de año nuevo ya andan en curso y operación bikini no hago nunca (o la hago permanentemente, según cómo se mire). Así que reflexiono, algo que por culpa de la situación actual tenemos tiempo de hacer y aprovecho para conocerme un poco mejor. ¡Y hoy comparto la de este año con vosotros!

Más joven

Me siento más joven que hace un año e infinitamente más que hace dos. Y no es por aquello de “a partir de X voy a ir restando”, no. Me siento más fuerte, flexible, resistente y ágil, física y mentalmente, diga lo que diga el DNI. En lo físico siempre he estado más o menos en buena forma, he hecho kárate muchos años, natación y gimnasio. En 2018 y por razones varias di un bajonazo, pesaba 12 kg más que ahora (y que cogí relativamente rápido) y con un % graso muy superior. Hasta que a finales de ese verano dije basta, me cambié de gimnasio a uno donde también daban clases de entrenamiento funcional (crossfit sin copyright) y volví a cuidar mi alimentación.

Justo antes del confinamiento (ahora sigo con una adaptación casera) iba al gimnasio, salía en bici, a correr y hacía pseudo-crossfit, eso no es cosa de un día, sino un hábito de muchos años, así que si estás iniciándote en el deporte y quieres un consejo: ve a tu ritmo, poco a poco pero constante y sin medirte con nadie más que contigo mismo. Esto es algo que me he tenido que decir muchas veces, porque soy ultracompetitivo, conmigo mismo y con los demás, si no soy el mejor en lo que sea que hago no estoy contento, o estaba.

Mentalmente nunca me ha afectado el número de años, es sólo un número, sé que hay gente que le da más importancia o significado como cuando cumplen 30, pero yo no, ¿por qué? Pues no sé, puede que por ser ingeniero y al final los números son sólo eso, números. Pueden significar algo o no, depende de ti. Sin embargo el cambio de hábitos sí que produjo en mí un buen cambio a nivel mental. Cuando quieres hacer algo pero no está en tus hábitos cuesta, hay que superar un bache inicial lleno de sensaciones de procrastinación y pereza, así que decidí hacer las cosas aunque no tuviera ganas. Aún a día de hoy, con lo que me gusta hacer deporte y lo habituado que estoy, hay días que no tengo ganas. De deporte, de trabajar, de escribir… Así que lo hago sin ganas. Ya vendrán. ¿Por qué? Porque es bueno para mí y está alineado con mis valores y porque el placer (que pueda traer la procrastinación) no es lo mismo que la felicidad. Quedarse en la cama 10 minutos es placentero, pero gozar de buena salud y tener un trabajo que te guste sí te puede aportar felicidad.

Gratitud

Uno de los ejercicios que he descubierto y que más me ha ayudado a ser consciente de qué es importante y qué no, de qué y quién me aporta valor y qué o quién no, es el de la gratitud, escribiré más extensamente sobre esto. Practicar la gratitud no es decir “gracias” cuando alguien nos hace un favor o nos da algo, no tiene por qué estar enfocado hacia el exterior, sino hacia nosotros mismos. Consiste en ser conscientes de hacia qué estamos agradecidos, dedicarle 5 minutos cada día por la mañana o al acostarnos.

A mí me produce una enorme satisfacción apreciar ese olor cuando abro el tarro de café molido por las mañanas, me hace sentir vivo. Me siento enormemente afortunado de tener por delante un día entero para mí, durante el que podré ver y hablar con mi familia (aunque sea de forma telemática), con mi pareja, con mis amigos y con mi perro. Me siento agradecido y afortunado de tener buena salud, de tener un buen trabajo que me desarrolla y de poder enfrentarme a nuevos retos físicos y mentales.

Sé agradecido con lo que haya ahora en tu vida.

Buena vida

Vive una buena vida. Si hay dioses y son justos, te darán la bienvenida en base a las virtudes por las que has vivido. Si no hay dioses, habrás vivido una vida noble que perdurará en la memoria de tus seres queridos. Y si hay dioses, pero son injustos, entonces no debes querer adorarlos.

Marco Aurelio

Ten una buena vida, disfruta del tiempo que tengas aquí. Como ya sabes lo primero de lo que hablo en el tema financiero es de ahorrar, de pagar tu futuro y sacarle rendimiento a esos ahorros para que no se los coma la inflación. Pero una vez hecho eso y habiendo cubierto los imprevistos que nos pueda traer el futuro (en cierta medida, no se puede prever todo): Disfruta. Viaja, come, bebe, emprende, corre, salta o haz lo que sea que te apetezca hacer y con quien te apetezca.

Ponte retos, aprende nuevas habilidades, adquiere conocimiento, mejora tu físico. Lleva una buena vida alineada con tus valores, cuídate a ti y a los tuyos y aprecia su compañía. Lo único que nos llevamos de esta vida es lo que hayamos vivido, no lo que poseamos ni lo que tengamos en la cuenta cuando llegue el momento.

Nada ni nadie te pertenece

Así es, aunque esté a tu nombre, todo lo material que te rodea es sólo un préstamo del que disfrutarás mientras estés en este mundo. Pero todo es pasajero, incluso tú. Las cosas, las personas, las emociones y pensamientos llegan, están y se van. Si alguien decide salir de tu vida lo único que puedes hacer es agradecer el tiempo que te haya dedicado y dejar que se marche. De igual modo, tus posesiones no son tuyas, pueden estar contigo ahora, pero eso puede cambiar. Cuando aceptas esto, cambiar, evolucionar, mudarse a otro lugar, modificar tu ritmo o nivel de vida se hace mucho más sencillo. Lo mismo pasa con los pensamientos. Yo tenía cierta tendencia a rumiar, a quedarme enganchado a ciertos pensamientos. Sin embargo son sólo eso, pensamientos y son pasajeros, se pueden dejar ir y dedicarte a aquello que realmente te sea útil.

Amor fati

Este es un concepto estoico, una de las filosofías de las que cojo y aplico ideas para mi vida. Traducido al castellano significa “amor al destino”. Abraza tu destino, te pase lo que te pase, pues es lo único que realmente es tuyo. Si te encuentras bien aprécialo. Si estás mal acepta el dolor, significa que estás vivo. Quien ni siente ni padece es un cadáver que anda y yo no los quiero cerca, me dan miedo los zombies. Esto no significa ser impasible ante lo que ocurra, es aceptarlo, vivirlo y que pase por nosotros en lugar de evadirlo. Significa procesar lo que nos pase en lugar de evitarlo y que se acumule, porque se acumula.

Hay una escena de la película «El club de la lucha» que ilustra bien este concepto. Ahí tenemos a Tyler Durden, que le produce una quemadura química en la mano al protagonista con sosa cáustica. El protagonista intenta evadirse “meditando” y Tyler le dice:

Mantén el dolor, no lo apartes de ti. Sin dolor ni sacrificio no tendríamos nada. Este es tu dolor, esta es tu mano quemada. No te evadas.

Tyler Durden

Ahí lo aplica a un dolor físico. Sin embargo las mismas palabras aplicadas a otra emoción o sentimiento también son válidas. Cuando algo bueno o agradable nos pasa ¿qué sentido tiene evadirse y evitarlo? Pues cuando algo malo nos pasa lo mismo. En mi experiencia, si trato de evadir sentimientos de estrés o ansiedad no se arregla nada, lo hace peor. Una de las cosas que he aprendido a aplicar este último año es a cuando siento ese estrés o ansiedad me paro, lo miro, veo dónde está (dolor de estómago, presión en el pecho y cabeza), acepto que está ahí y hago lo que me toque hacer en ese momento, ya sea trabajo, ejercicio, revisar mis finanzas o llamar por teléfono, por ejemplo.

Lo único que nos llevamos de esta vida es lo que hayamos vivido, así que abrázalo, quédate con lo que te sea útil y deja que lo que no te sirva, se vaya. Pero cuando hagas algo vívelo, siente la emoción o nervios de antes de comenzar, el aburrimiento cuando se haga monótono, la satisfacción del progreso y la frustración del estancamiento.

¿Y para los 32?

Pues no queda otra que seguir. Cumplo años en plena pandemia mundial y lo único que sé es que no sé cómo se va a desarrollar. Así que lo único que puedo hacer es seguir. Seguir aprendiendo sobre mí y sobre el resto. Seguir manteniendo cerca a la gente que quiera estar cerca y me aporte valor. Seguir haciendo el ejercicio físico que pueda, comer lo mejor que me pueda permitir y tener la mejor vida que pueda conseguir. Seguir trabajando duro en todos los aspectos, seguir perdonándome mis propios fallos y mejorar en todo lo que pueda.

Seguir viviendo.

Las circunstancias no hacen al hombre, sólo lo revelan.

Epicteto

Salud.

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