De 2020 a 2021

Se acabó 2020 y menudo año ha pasado. Creo que en estas fechas toca hacer repaso del año, incluso años como este (creo que especialmente años como este) piden ser conscientes de qué ha pasado y qué nos podemos llevar con nosotros.

Expectativas

¡Por supuesto que esperaba que este año se desarrollara así! ¿Quién no? No, no creo que nadie pudiera remotamente imaginar qué iba a ocurrir en este 2020 cuando empezó. Yo mismo me había puesto objetivos o metas que dada la situación de pandemia actual son un poco imposibles de llevar a cabo, como correr alguna carrera de bicicleta de montaña por los Alpes.

Siempre que ha empezado un nuevo año me he puesto metas, objetivos o he tenido ciertas expectativas. Con 2020 por supuesto me pasó igual: hacer algún viaje/escapada larga en bicicleta, apuntarme a otra spartan race o similares, la carrera por los alpes, esquiar más (aunque bueno, a principios de año sí que pude)… Por supuesto también tenía ciertas miras de pasar alguna semana de vacaciones en la playa comiendo espetos de sardinas con mi familia.

Incluso Netflix ha sacado esta comedia (recomendable) sobre 2020

Tortazo de realidad

Sin embargo toda esa anticipación, todos esos pensamientos e incluso ilusión se empiezan a ir al traste por la situación de pandemia ocasionada por el coronavirus. En mi caso no iba a cambiar mucho el mundo por irme o no de viaje en bici. Este año hemos visto cómo los planes están muy bien, pero pueden no valer para nada. Este tortazo que nos ha dado la realidad sin embargo me ha servido para tener más presente que lo único que cuenta es lo que haces. No lo que dices que vas a hacer ni lo que planeas hacer, sólo lo que haces.

Adaptación

Todos hemos tenido que hacer adaptaciones este año. Empezamos confinados sin poder salir de casa (o con grandes restricciones, yo ahora estoy igual que en marzo), con recomendaciones y obligaciones de usar mascarillas, cierre de negocios (algunos de forma temporal y otros, por desgracia, permanentemente) y muchas cosas más que vivimos en nuestro día a día.

Hemos tenido que adaptar la forma de relacionarnos y de ver a nuestra familia, especialmente cuando no es nada recomendable viajar (y yo vivo a muchos kilómetros de ellos), recurriendo a la tecnología. También nos hemos tenido que reinventar un poco a la hora de hacer ejercicio (aquí los gimnasios están cerrados) para no caer en la otra gran pandemia que ataca a la humanidad de forma letal: el sedentarismo.

Sea como sea y a pesar de todo, este año ha sido prueba de la capacidad que como especie nos ha hecho llegar a donde estamos: la adaptación.

Gratitud

Soy afortunado. Para mí 2020 me ha servido para ver lo afortunado que soy. Gozo de buena salud, tanto yo como mi familia. Tengo, por ahora, estabilidad laboral en un puesto que puedo desempeñar con cierta flexibilidad en cuanto a localización física (puedo trabajar desde casa con bastante frecuencia).

Además justo en este momento estoy en mi piso alemán con mi chica y nuestro perro. Estamos bien y tenemos todas nuestras necesidades básicas cubiertas. Hacemos ejercicio a diario, paseamos por el campo, alrededor de un lago que tenemos cerca, por bosques y en las riveras del Danubio.

Y todo eso me lo recuerdo cada día cuando despierto y cuando me voy a acostar: A pesar de todo lo malo que sucede en el mundo (y no sólo hablo de la pandemia), tanto yo como los míos somos afortunados y que así siga.

¿Y qué viene en 2021?

Pues no lo sé. La verdad es que ahora mismo me da un poco igual y lo que tenga que venir vendrá y lidiaremos con ello según vayan pasando las cosas. Pero sí que tengo pensamientos acerca de este nuevo año:

  1. Casarme: Sí, he pegado un rodillazo en 2020 y eso llevará gran parte de mi atención y esfuerzos. Con gran probabilidad a inicios de septiembre salvo que ya sabéis, se vuelva a acabar el mundo.
  2. Continuar con mis hábitos y aficiones que hacen mi vida mejor: salir con la bici, entrenar en casa, pasear con mi perro y siempre que pueda irme a alguna montaña o bosque a hacer rutas de senderismo.
  3. Yoga y meditación: no me considero una persona muy “zen” que digamos, pero son dos actividades que hechas de forma regular te traen 
  4. Escribir: por supuesto seguir escribiendo, darle incluso una vuelta a la web y cambiar algunas cosas. Me gustaría estructurarla, mantener cierta coherencia también en instagram y no sé, le daré una vuelta a ver qué se me ocurre 🙂
  5. Cuidar de mis amigos y familia: lo último y lo más importante. Al final lo que nos llevamos es lo que vivimos y las personas con las que lo vivimos. Nuestros amigos, familia y pareja forman una parte muy importante de nuestras vidas.

Y sobre todo…

¡Salud!

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