Dietas de moda

Tema candente y que por desgracia da de comer a muchos cantamañanas en redes sociales. Digo por desgracia porque en primer lugar no todas las dietas son válidas para todas las personas y en segundo lugar porque suelen tomarse como medidas temporales. Tu dieta no es temporal, te va a acompañar a lo largo de toda tu vida siempre que comas. La dieta de la alcachofa es un timo, pero sus sucedáneas sirven para mantenerte siempre comprando revistas y consumiendo contenido que no te va a aportar nada más que seguir fracasando con absurdeces.

Cada dieta es un mundo, ¿cuál es la tuya?

Sin embargo, no todas las dietas que pululan hoy en día por internet son malas, ni toda la info que se tiene sobre ella es incierta o está basada en humo para mantener a followers consumiendo batidos de porquería en polvo basados en negocios de estafa piramidal (Herbalife y sucedáneos). Aquí te voy a hablar de dietas y modelos de alimentación que yo he probado y que me han dado buenos resultados a mí y a miles de personas. Con buenos resultados quiero decir: buen estado de salud, buenas analíticas y buena forma física, ya que uno de los pilares principales de mi vida es el deporte y el cuerpo necesita combustible.

Dieta mediterránea

De mis favoritas por ser la que he seguido gran parte de mi vida. Comida basada principalmente en vegetales con pequeñas cantidades de carne de cerdo y pollo, se incluyen potajes de garbanzos, habichuelas, pucheros, revueltos, salmorejo, gazpacho… Rica en fruta y verduras de temporada, legumbres de todo tipo, aceite de oliva virgen extra, frutos secos y pescado, mucho pescado y marisco. Seguir esta dieta ha demostrado mantener niveles estables de azúcar en la sangre, bajo colesterol y un riesgo inferior de problemas cardíacos y de salud que otros estilos de comida.

Baja en azúcares pero se suele comer pan y harina de trigo (tradicionalmente no refinada), que es la parte negativa para celíacos y gente que adolezca de intolerancias estomacales, así como afectar de forma negativa al azúcar en sangre si se aumenta la cantidad de harina de trigo. Te hace sentir ligero y con energía, aunque también puede dar más hambre que otras opciones debido a la ingesta de carbohidratos. Quizás no esté de moda ahora debido a las siguientes en la lista, ¡pero debería estarlo! ¡A comer sardinas en espetos!

Dieta Atkins

En los 70 la sacó el Dr. Robert Atkins, cardiólogo estadounidense en su libro “La revolución dietética del Dr. Atkins”. Es una dieta que chocó de forma frontal con la aproximación tradicional de la OMS ya que hace predominantes los productos cárnicos y reduce los hidratos de carbono, produciendo el efecto de la cetosis. Es la dieta madre de las dietas cetogénicas (es una de ellas). Este tipo de alimentación produce liberación de cuerpos cetónicos en la sangre, que en estancia prolongada lleva a la cetosis. Esto es, a grandes rasgos, el uso de la grasa como fuente energética en lugar de los hidratos de carbono, genial, ¿no? Es decir, te alimentas de grasas, proteínas, carnes, pescados y huevos y pierdes grasa… Sí, está muy bien salvo por dos motivos:

  1. Los efectos secundarios negativos de la cetosis y sus contraindicaciones. No vale para todo el mundo y no deberías llevarla a cabo sin consulta y guía médica en casos de diabetes, lactancia, gota o problemas hepáticos.
  2. En cuanto se introducen hidratos de carbono en la dieta, la cetosis se interrumpe, ya que el organismo. Es difícil de mantener en el tiempo.

En definitiva, es una dieta que choca con lo establecido y como tal, me atrae. Es la base de muchas formas de alimentación actuales y está bien probar y ver qué tal se adapta a ti, yo no soy capaz de mantenerla en el tiempo por mi forma de vida, no es para mí a largo plazo. Tiene beneficios más que comprobados así que puedes apuntarte a una dieta cetogénica sin problemas.

Dieta paleo

Esta me encanta, aunque hay mucho escrito en la web y no todo es cierto, más bien se puede llegar a asociar a corrientes como el “raw food” o incluso el vegetarianismo y para nada es esto. El “raw food” consiste en comer alimentos crudos o con bajo nivel de cocción (a menos de 40ºC) y el vegetarianismo nada tiene que ver con la dieta paleo. Vale, sabemos qué no es pero, ¿qué es?

Carne, verdura, raíces: la clave de la dieta paleo

La dieta paleo, o dieta paleolítica, consiste en alimentarse como lo haría alguien del paleolítico. Es decir, cuando éramos una sociedad nómada, cazadora y recolectora. Carne, pescado, frutas, huevos, verduras y raíces. Pero así, sin procesar, no vale la carne picada del supermercado, ni el pan, ni la leche ¡todavía no teníamos ganado en el paleolítico!

¿Por qué hacer una dieta paleo? Hay estudios que sostienen que nuestro sistema digestivo no se ha adaptado tan rápido como la industria alimentaria y los productos que podemos consumir hoy en día. En el paleolítico no se desayunaban kelogs (que están ultra azucarados, por cierto) ni cenaban pizzas; desayunaban los huevos que podían robar de un nido de pájaros, los propios pájaros, los restos de la cena, alguna fruta o ¡directamente nada! ¿Tienes intolerancias alimenticias? Esta puede ser tu dieta.

Real food

Y esta es directamente la que sigo. El real food (comida real en inglés) consiste en simplemente eliminar procesados. Es más fácil de seguir que otras más restrictivas y por lo general me va bien. ¿Qué es la comida real? Muy fácil, piensa en qué comía tu abuelo cuando era niño: potajes, carnes, pescados, legumbres, verduras, frutas, panes de harinas no refinadas, arroz, sopas de pescado o aves, huevos, tubérculos y raíces. Yogur, queso, leche, jamón cocido o serrano/ibérico.

¿Qué no incluye? Procesados, azúcar, alimentos precocinados, bollería, dulces, harinas refinadas, carnes procesadas industrialmente (carne picada, ciertos embutidos industriales).

Es una dieta (entendida como estilo de alimentación) bastante flexible, sana y adaptable. Con los conceptos básicos del real food puedes seguir una dieta keto, paleo o mediterránea sin problemas, la clave es quitar porquería del cuerpo. Recuerda que somos lo que comemos.

Ayuno intermitente

Esto no es una dieta, no te restringe alimentos, no te dice qué comer. Pero es una tendencia de moda que puede tener cierta controversia (la OMS no lo contempla, por ejemplo). ¿Qué es ayunar? Ayunar es no comer de forma voluntaria durante un periodo determinado de tiempo, tan simple como eso.

El ayuno intermitente es definir un tiempo determinado en el cuál no puedes comer y no es algo nada nuevo. En la etapa paleolítica, de cazadores recolectores, en muchas ocasiones nos veíamos obligados por escasez de alimentos a privarnos de comer. Si conoces lo básico de ciertas religiones sabrás sobre la cuaresma o el ramadán, ¿verdad? También es una práctica común en el hinduismo, en el budismo, lo hacían los estoicos privándose de comida durante ciertos periodos de tiempo “incomodidad voluntaria”. Ojo, ayunar no necesariamente tiene que ver con comer menos, simplemente con concentrar los periodos de digestión de tu organismo. Por ejemplo el típico 16/8: ayunas durante 16 horas y en las 8 horas restante ingieres las calorías y alimentos que necesites. Esto tiene beneficios comprobados:

  • Mejora la composición corporal, facilitando la quema de grasa.
  • Favorece la autofagia, que no es otra cosa que una “limpieza interna”, un hecho avalado por Yoshinori Ohsumi, investigador y premio Nobel de Medicina 2016.
  • Nos hace entrar en “modo cazador” y puede mejorar nuestra capacidad de atención y concentración.

Sin embargo tampoco es para todo el mundo, requiere un proceso de adaptación y no es lo más habitual en sociedad. Yo en concreto lo practico cuando lo necesito, si me encuentro mal o pesado en el estómago, en lugar de forzar y meter alimentos al cuerpo “porque toca” lo que hago es esperar, me salto la cena o el desayuno y la siguiente comida la hago de alimentos normalmente englobados dentro de la dieta paleo. Es algo que he aprendido probando con mi propio cuerpo y experimentando qué va bien y qué no bajo qué circunstancias.

Conclusión

Todo esto es nadar muy en la superficie, ver conceptos básicos buenos y malos de cada modo de alimentación. Al final lo que importa es que comas sano, bien, lo suficiente, sin excesos y de un modo que se adapte a ti. El cambio no es fácil y no se hace de la noche a la mañana, toda rutina lleva tiempo y la alimentación no es menos, pero si quieres conseguir un cambio de salud te recomiendo que revises lo que comes, tomes consciencia de ello y lo mejores. Pero sin duda, lo más importante de todo es que ¡no hay una sola dieta saludable que impida el consumo de espetos de sardinas!

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