Estación de partida

Enero 2020. Todo camino tiene un comienzo y este es el mío: Tengo 30 años y ganas de cambio. No nos engañemos, tengo una buena vida, ¡una muy buena vida! De hecho mucha gente me tacha de loco cuando les cuento mis sueños y ambiciones y lo que motiva mis ganas de cambio, ¿tendrán razón? No. Y eso espero que te lo apliques a ti también. Tú eres tú, tu vida es tu vida, tú eres quien decide y vive con tus aciertos y fallos, con tus fortalezas y carencias, con tu situación personal.

Si te planteas un cambio de una vida cómoda y relativamente abundante como es mi caso para dar un paso y embarcarte en una aventura habrá gente que te dirá que no lo hagas, que es un error… Pero no te lo tomes a mal, ¡al contrario! Seguramente se preocupen por ti y quieran que tengas la vida que ellos siempre quisieron para ellos. Probablemente incluso admiren lo que has conseguido y les gustaría estar en tu posición. Pero de nuevo, tú eres tú. Aunque ingeniero de titulación, me dedico a la gestión de proyectos y tengo que decir que soy bastante bueno (soy humilde, pero realista y conozco mis fortalezas). ¿Por qué digo esto? Pues porque para mí la vida en sí es un proyecto que además está dividido en varios más pequeños: Educación obligatoria, educación voluntaria, búsqueda de trabajo, desarrollo profesional, formar una familia, camperizar una furgoneta para recorrer el mundo cuando te jubiles, construir tu propia casa, escribir un libro, tener hijos… Creo que el fin del listado será cuando muramos. Dado que esto es lo único seguro que va a pasar, ¡hagamos de la vida algo que merezca la pena!

Y como buen proyecto debe empezar con un objetivo final. Me gusta que el primer paso, la estación de partida, sea tener claro a dónde quieres llegar. ¿Por qué? Pues porque cuando tienes un objetivo claro, una meta definida, todo se hace tremendamente fácil.

Mi sueño actual incluye una casa con jardín junto a un lago, mi chica, mi perro y una tarde de verano haciendo una barbacoa con amigos. Incluye trabajar día tras día en construir algo mío, en aportar al mundo con lo que sé y he aprendido. Incluye meditar y hacer deporte, comer sano y mejorar mi calidad de vida y la de los que me lo sigan pidiendo.

Bien, ya tengo un objetivo que cumplir. Lo siguiente es una fecha: Antes de final de 2020. Pues un proyecto, cualquiera, es tan simple como esto, ya sea en tu vida personal o en el trabajo.

Vale pero, ¿dónde estoy? En Alemania, trabajo estable, vivo solo y vivo bien. Pues a andar.

Pero… ¿no te surgirán problemas? Me podrías decir. Por supuesto, muchos. Hace 10 meses me vine a vivir a Alemania por segunda vez en mi vida, cambié de trabajo al nivel de empezar de 0 con un nuevo proyecto, una nueva tecnología que nada tenía que ver con lo anterior, un nuevo idioma que sinceramente no hablaba… 10 meses después de mi traslado me sigo encontrando problemas y situaciones difíciles en mi trabajo y en mi vida personal, pero, ¿sabes qué? Que así es la vida. Si pretendes vivir sin problemas directamente te has equivocado de universo, lo que sí puedes hacer es afrontarlos de forma sana e inteligente.

Efectivamente no todo va a ser tan simple como decirlo (o sí, acepto donaciones millonarias que me allanen el camino). Donde realmente está la miga y el jugo de gestionar y ejecutar un proyecto no es en definir el inicio y el final (aunque ya es un primer paso), sino en detallar hitos intermedios, en desmenuzar las tareas y asignarles recursos y tiempos, en tener una secuencia lógica y en saber adaptar planificación y tareas a los imprevistos que surjan, porque siempre los hay.

Así que si tienes un proyecto entre manos o quieres hacer algo nuevo con tu vida, grande o pequeño, mi recomendación es esta: Analízate, mira dónde estás ahora y decide dónde quieres estar y cuándo y ¡escríbelo! Pero escríbelo sin presión, sin miedo a equivocarte, ¿por qué? Porque va a estar mal, pero no pasa nada, es normal. ¿No es genial hacer algo sin miedo a los errores?

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