Incomodidad

Una gema no se pule sin fricción, al igual que un hombre no se perfecciona sin dolor.

Séneca

¿Quieres ponerte en forma? ¿Tener éxito en tus estudios? ¿Llevar a cabo proyectos personales o profesionales? Todo eso tiene un punto de encuentro: La incomodidad. Todo lo que he hecho en mi vida que me ha llevado a ciertos cambios y crecimiento tenían ese denominador común. El concepto de la incomodidad no es nuevo, los filósofos estoicos como Séneca o Marco Aurelio ya incluían estas prácticas en sus rutinas hace 2000 años.

Y antes de que sigas tengo que decirte que con este post no trato de que estés todo el día malviviendo de cualquier forma, pasando hambre, frío y penurias o en estados depresivos o que te puedan causar ansiedad, no. La finalidad es comprender la importancia y beneficios que ciertas dosis de elementos estresores (incómodos) te traen a tu vida a medio y largo plazo.

La guitarra

Hoy voy a empezar con un ejemplo algo distinto al ejercicio físico, si bien el tema es directamente aplicable y comparable con la actividad física, hoy te traigo otra afición mía: tocar la guitarra. ¿Qué tiene que ver tocar la guitarra con el entrenamiento de la incomodidad? Pues si no has tratado de tocar una canción completa en este instrumento, no lo sabrás, pero si lo has hecho sabes de sobra que:

  • Es un instrumento desagradecido, para que suene bien tienes que pisar bien las cuerdas con la mano izquierda y tener precisión con la derecha. Es difícil, requiere tiempo y práctica, mucha práctica y muchos errores sonando muy mal.
  • No hay trucos ni atajos, son 6 cuerdas tensas sobre una caja de resonancia, no puedes trucarla para ayudarte, no hay nada que te lo haga más fácil, sólo tu práctica.
  • Sientes dolor: en especial en una acústica de cuerdas de acero, la tensión es tal que al principio tras una canción tendrás que parar por el dolor que se produce en las yemas de los dedos de la mano izquierda.
  • Sientes cansancio: tanto muscular en las propias manos y dedos al tocar, como mental al tener presente las escalas, rotaciones de acordes, secuencias, posiciones, armonía y ritmo.
Tocar la guitarra: ejemplo claro de práctica de incomodidad con efectos a medio y largo plazo

Y sin embargo mucha gente toca la guitarra, un instrumento que durante las dos primeras semanas te hace sentir perdido, descoordinado y encima dolorido hasta el punto de no poder terminar una canción porque las yemas de tus dedos están casi peladas. Pero vas mejorando, los dedos van haciendo callo y poco a poco esos imposibles ya te van saliendo… Y es que la incomodidad actual sólo es la futura comodidad.

Futura comodidad

El buscar estar incómodo es discutible. Muchas veces cuando un sábado me he ido antes a casa porque a la mañana siguiente madrugo para hacer ejercicio me han dicho “ay con lo bien que se está en la cama un domingo”, no lo dudo, pero como vimos la semana pasada si quieres algo distinto necesitas una mentalidad y forma de actuar distintas. Y si quieres mejorar en algo, al principio es normal pasarlo un poco “mal”:

  • Ejercicio físico: Ya sea entrenamiento de fuerza, de intensidad o de resistencia, al principio habrán cosas que se te harán difíciles o directamente “un mundo”. Es normal sentir agotamiento, cansancio, agujetas… Si no hay un poco de sufrimiento, no vas a mejorar. Si quieres levantar 100 kg en press de banca y ahora puedes con 50 kg, tendrás que ir subiendo el peso poco a poco y enfrentarte a los nuevos retos.
  • Alimentación: ¿Comes con hambre? El cuerpo es sabio y cuando necesitamos comer, nos avisa con el hambre, que es una sensación que aparece progresivamente y que no entiende de un alimento en concreto. Si lo que te apetece es una pizza específica, un dulce o chocolate, no es hambre, es un antojo. Resistir a estos antojos es incómodo, pero es clave para generar hábitos alimenticios sanos.
  • Aburrimiento: ¿Has pasado media hora últimamente sin hacer nada? Pero nada de nada, mirar el móvil o ver una serie no cuenta. Desde que tenemos móviles con internet, televisión con nuestros programas favoritos de forma instantánea y reparto al día siguiente de un producto que hemos pedido online, cada vez sabemos aburrirnos menos. Y sin embargo saber aburrirte (o aceptar que no siempre tiene que pasar algo) es algo que puede serte muy beneficioso, especialmente para mantener la calma en ciertos momentos de espera.

Práctica de incomodidad

Vivir siempre en la comodidad y pasar sin una pena en el alma es ignorar la otra mitad de la naturaleza.

Séneca

Muchos de los problemas de salud actuales se deben a habernos adaptado a un exceso de comodidad. La ausencia de retos físicos y mentales nos anula como seres humanos y aquí es donde entra en juego ponernos en situaciones incómodas de forma voluntaria. ¿Qué beneficios obtenemos de aquí? Para mí el mayor de todos es: una mayor fuerza de voluntad. Al final la fuerza de voluntad no es otra cosa que saber elegir lo que te conviene y adoptar esa decisión, pero te doy algunos ejemplos que puedes poner en práctica:

  • Ayuno de cafeína: ¿Eres un adicto al café como yo? El café tiene muchísimos beneficios para la salud, en especial el normal, el que tiene cafeína. Sin embargo esta sustancia también causa dependencia y podemos desarrollar tolerancia a sus efectos. Así que te propongo que durante dos semanas no tomes nada de cafeína. ¡Yo empiezo hoy!
  • Ahorra: Imagina hacer algo a lo que nada de tu entorno te impulsa, que además no puedes compartir en redes sociales y no tiene beneficios a corto plazo, no te proporciona placer instantáneo ni libera endorfinas. Ahorrar es incómodo, va en contra de una sociedad consumista (y basada en el postureo de ir a lo último). Sin embargo tener un colchón económico da cierto nivel de seguridad de cara al futuro.
  • Entrena alta intensidad: Una rutina tabata, hiit o emom bien hecha va a poner tu cuerpo al límite y definitivamente vas a sentirte fatigado. Casi en cada entrenamiento que hago, además de ir tocando fuerza o flexibilidad, meto al final entre 5 y 20 minutos de alta intensidad. Créeme, es más placentero estar en el sofá con una pizza y una cerveza, pero no tienes los mismos beneficios a nivel cardiovascular, muscular y neuronal.

Cambiar hábitos es difícil, es incómodo, llevamos inercia a veces de incluso años. Por eso te digo que no pretendo que hagas como hacía Séneca y te vayas una semana a mendigar vestido con harapos, sino que introduzcas pequeñas dosis de incomodidad controlada en tu vida. Estos estresores en la cantidad adecuada te ayudarán a interiorizar que es normal sentir cierta incomodidad en determinadas situaciones y que no pasa nada, es parte de la vida y del proceso de aprendizaje.

Salud!

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