La resistencia

No, no hablo del programa de TV de David Broncano ni de ningún movimiento subersivo antisistema. Hoy te traigo algo que seguro que has sentido alguna vez: la fuerza de la resistencia.

¿Te imaginas que me pongo a hacer problemas de estos otra vez?

En física, la resistencia es una fuerza de igual dirección pero sentido contrario al del movimiento. Su forma más sencilla de entender es aquella que estudiamos en el instituto cuando comenzamos a ver física: Aquellos problemas en los que teníamos que aplicar una fuerza F a una caja para que se arrastrara por el suelo y venciera una fuerza de resistencia R.

Resistencia en tu vida

Lo del instituto estaba muy bien, pero este blog no se llama «descomplica tu tercero de ESO», sino descomplica tu vida. Así que, ¿qué es la resistencia en tu vida? Pues esa «fuerza» que te frena cuando te vas a poner en movimiento para hacer algo que quieres, pero también aquella que te frena una vez lo estás haciendo. Ahí volvemos a la física básica y te traigo dos conceptos: La resistencia estática y la resistencia dinámica.

Resistencia estática y dinámica

Resistencia estática

¿Sabes eso que dicen de que lo que más cuesta es empezar? Pues salvo que tengas una ultra motivación por algo, es cierto. Incluso cuando estás muy motivado, los comienzos son la parte más dura por una sencilla razón: no tienes hábito. Puedes coger algo con ganas, pero fácilmente abandonarlo incluso antes de llegar al mes por esta sencilla razón: No hay hábito, no hay movimiento, tenemos resistencia estática.

En física, la resistencia estática es aquella fuerza que se opone al comienzo del movimiento de un objeto antes de que comience a moverse y es muy curiosa, como podemos ver en el gráfico de arriba: Hasta el punto en el que el objeto empieza a moverse (el número 3 del eje horizontal), la fuerza de resistencia (eje vertical) aumenta, pero una vez se produce el movimiento (a partir del número 3 del eje horizontal) la fuerza de resistencia disminuye y se mantiene constante.

¿Qué quiere decir esto? Para iniciar el movimiento hará falta vencer una resistencia mayor que para mantenerlo.

Resistencia dinámica

Ahora bien, no todo es iniciar, también hay que continuar. Aunque consigas ponerte en movimiento, si no sigues haciendo cierta fuerza, te pararás. Lo bueno es que la resistencia es algo más o menos constante (tiene pequeñas fluctuaciones, según te vayas encontrando ciertos obstáculos en el camino o si hay cuestas arriba y abajo), pero la fuerza que ejerces para mantener ese movimiento puedes aumentarla, empequeñeciendo esos frenos.

La importancia de los hábitos

¿Cómo puedes ser más fuerte y que esa resistencia cobre cada vez menos importancia? Con hábitos. Se dice que la motivación es la que inicia la acción, pero la motivación se pierde, sube, baja, llega, se va… La fuerza que nos permite seguir no es la motivación, son los hábitos. Crea un hábito fuerte y no necesitarás motivación. Mantén vivo ese hábito en el tiempo y dejarás de ver excusas para encontrar razones cuando algo «no te apetezca».

La fuerza de la resistencia es clave para la vida tal y como la conocemos

Vencer la resistencia

En primer lugar decirte que no te preocupes si sientes que no quieres o no te apetece hacer algo que sabes que es bueno para ti. Todos sentimos esa resistencia al empezar o continuar con algo. Incluso algo que te guste, a mí me pasa con este blog, aunque se me hayan mezclados otros asuntos (mi perro ha estado algo pachucho últimamente y he tenido bastante trabajo, queriendo alejarme un poco del ordenador en mi tiempo libre) es algo que me gusta pero que a veces no me apetece ponerme a hacer.

La resistencia no se puede eliminar, siempre que haya movimiento va a haber una fuerza contraria a él. Pero sí se puede reducir, sí se puede engrasar esa superficie, ¿cómo? Pues como todo:

  1. Siendo consciente de que existe, notarla y sentirla como algo natural que es.
  2. Teniendo un plan de acción, para ello el timeblocking viene genial.
  3. Ejecutando ese plan, un plan mediocre llevado a cabo con acciones mediocres te llevará infinitamente más lejos que un plan perfecto que se quede en tu cabeza.
  4. Adecuando tu ritmo, tanto si te pides demasiado como demasiado poco, no podrás crear y mantener un hábito. Aprende a escucharte y acepta que al principio no serás capaz de todo.
  5. Cuidando tu entorno. Tu entorno te influye, si quieres hacer ejercicio júntate con gente que haga ejercicio, si quieres estudiar, acuerda horas de estudio con un grupo (o id juntos a la biblioteca cuando se pueda).

Salud!

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