Minimalismo: básico

¡La moda del minimalismo! Gente que se vuelve loca desprendiéndose de todas sus posesiones materiales. Vaciando sus armarios y quedándose con 2 camisetas y unos pantalones, mudándose a casas diminutas o incluso yéndose a vivir a una furgoneta. Lo siento mucho pero para mí eso no es minialismo, o al menos consiste en una parte muy pequeña de todo lo que se podría incluír en esta categoría. Este post quizás es más etéreo o filosófico que los capítulos básicos de deporte, dieta o finanzas personales, pero para mí el minimalismo es una filosofía de vida. Una actitud sana de eliminar distracciones y mantener el foco en lo que realmente importa, muy ligado al mindfulness (o plena consciencia) ya que al tener menos a lo que atender, eres más consciente de lo que realmente tienes.

Para mí el minimalismo es algo que se puede aplicar a cualquier aspecto de la vida, que me ayuda a tener claro desde objetivos en proyectos del trabajo (es a lo que me dedico) a un armario limpio, ordenado y con lo justo inprescindible pero sin que falte nada. Para mí el minimalismo es la búsqueda de la esencia y lo puro, la reducción a lo mínimo imprescindible de cualquier aspecto, pero sin llegar jamás a tener sensación de escasez. Esto lo reflejan muy bien los suecos con su concepto «lagom».

Lagom

Sólo lo necesario. En este aspecto los suecos son muy inteligentes y se alinean mucho con la filosofía que trato de transmitir en este blog. Lagom significa exactamente eso, sólo lo necesario, just enough. Con una sóla palabra son capaces de capturar un concepto que te invita a satisfacerte, pero no a cometer excesos. A vivir bien, tener equilibrio y una vida balanceada. Justo lo que trato de transmitirte cuando te hablo de tener una dieta sostenible en el tiempo o un planteamiento financiero que te haga progresar y conseguir tus objetivos. Y esto lo aplico también al minimalismo, te recomiendo que implementes en tu vida ideas de las que aquí expongo, en su justa medida. No tienes que vivir mi vida (probablemente sólo funciona para mí) pero si ves algo bueno: aplícalo.

Lagom: justo lo necesario

Pues es justo en este concepto, en el lagom, en tener la justa medida de las cosas, en lo que para mí fallan muchos gurús minimalistas de la vida que como dije antes se van a vivir a una furgoneta vieja con dos camisetas. Sin ánimo de ofender, pero no hay que fliparse. Como consejo general no te flipes demasiado nunca con nada. Ten objetivos, mejora, haz deporte, haz dieta y lleva una buena vida. Pero no tengas más objetivos de los que puedas abarcar, no hagas más deporte del que tu cuerpo pueda asimilar o una dieta que te afecte negativamente a tu vida social. Ten cabeza, ten sentido común y sé flexible.

Simplifica

El minimalisto es simpleza, esencia, pureza. Es buscar qué es lo que realmente aporta valor y desechar el resto. Pero volvámonos más prácticos: ¿por dónde empezar? Por todo aquello que meta ruido mental en tu vida, es decir, identifica aquello que te haga sentir mal y pongámosle solución. Pueden ser muchas cosas y muy variadas, te pongo 3 ejemplos de los que hablaré en detalle en futuros posts:

  • Objetos en casa: ¿tienes demasiados trastos rodando por casa? ¿demasiada ropa? ¿demasiados zapatos? Es el ejemplo más típico, guardamos cosas durante años y no las usamos, pero tampoco hacemos nada al respecto, ¿y si…? No. Sinceramente si no la has usado en un año no te va a hacer falta.
  • Aficiones: ¿te apuntas a todo lo que sale? Y además a actividades que requieren la compra de objetos, encima actividades que requieren tiempo: deportes variados, instrumentos musicales, cursos de cocina o de idiomas. Si en algún momento llegas a sentir estrés en tu tiempo libre por “todo lo que tienes que hacer”, entonces hay que plantear algo y ver qué es lo que realmente te aporta y lo que no.
  • Relaciones: No, no soy antisocial ni nada de eso, a mí me encanta pasar tiempo con mi familia, pareja y amigos. Sin embargo hay relaciones que no aportan nada bueno o que incluso son tóxicas, que te hacen sentir mal. Volvemos a los puntos anteriores: Si hay algo que te consume tiempo, energías e incluso te puede hacer sentir mal, ¿qué estamos haciendo? Este punto es más delicado ya que es probablemente el más complejo.

Empieza por algo fácil: objetos materiales como puede ser la ropa. Mi madre, la primera gurú minimalista de la historia, siempre dice “lo que no te pongas o que esté mal dalo”. Quizás tienes 5 chaquetas y 3 están cogiendo polvo porque no te las pones o porque se “han pasado de moda”.  ¡Dónalas! Ganas espacio, te quitas trastos y le haces un favor a alguien que por desgracia no puede preocuparse de modas. La primera vez es la que más cuesta, pero aprender a desprenderse  viene muy bien y es aplicable a muchos otros ámbitos. Las cosas, los lugares, las personas y los pensamientos, sentimientos y emociones pueden venir e irse. Si hay algo bueno, deja que se quede, pero si verdaderamente no te aporta, deja que se vaya sea lo que sea o quien sea.

Simplifica, quédate con la esencia.

El minimalismo material es inmediato, empieza por lo fácil

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