Minimalismo material

Como ya dije inicialmente aquí, lo más fácil y directo de entender es el minimalismo material. ¿Esto qué es? Pues nada más y nada menos que quedarte con las cosas extrictamente necesarias para tu vida. Entonces, ¿tengo que tirar toda mi ropa y mis muebles y quedarme con dos camisetas? ¿Vender el coche? ¿Ir en bici, autobús o andando a los sitios? No, no hace falta ir a extremos y debemos tener y hacer aquello que nos haga felices, si prefieres vivir con dos camisetas adelante, pero conmigo al menos no va eso. Realmente NECESITAMOS poco, pero sí «necesitamos» algo más. A mí me gusta enfocarlo como tener sólo aquello que realmente te aporta valor, hablando de objetos materiales, aunque también lo aplico al ámbito personal, laboral, a proyectos… ¡Ya hablaremos de todo eso!

Simpleza, elegancia, minimalismo

Minimalismo vs precariedad

Si nos vamos a la base de la pirámide de Maslow lo que prima para mantenernos vivos son las necesidades fisiológicas y de seguridad. En cuanto a objetos materiales necesitaremos un refugio y ropaje que nos haga sobrevivir a los elementos, fin. Pero esto no es ser minimalista, por suerte vivimos en una sociedad civilizada donde tenemos una supervivencia garantizada (estás leyendo esto es porque tienes internet y si tienes internet es porque tienes para cosas mucho más básicas). Llevándolo al extremo, ¿sería minimalismo quedarnos con una habitación compartida y una muda de ropa? No, eso es vivir en condiciones precarias, si no hay otra lo haces, pero vivir en condiciones precarias no es tener un estilo de vida minimalista.

El minimalismo no consiste en llegar a extremos de precariedad, sino en eliminar lo superfluo y quedarnos con la esencia, con lo que realmente aporta valor. En cuanto a objetos materiales pasa tal cual. En tu armario necesitas ropa, pero ropa que uses y esté en condiciones aceptables. Si hace 1 año que no te pones 2 camisetas, ¿no sería mejor donarlas a alguien que las necesite y las vaya a usar? ¿Qué sentido tiene guardar trastos que no usas en el trastero? Recicla lo que puedas, dona lo que sea útil para otros, vende y tira. Pero elimina lo que no uses y no necesites en tu vida, en tu rutina, lo que no te aporte valor o te haga la vida mejor y más cómoda. Ser minimalista no sólo no está reñido con vivir bien, sino que debe primar el vivir bien desde el punto de vista material, sólo que con las cosas que realmente nos hacen sentir mejor.

La libertad

Para mí la principal ventaja de ser minimalista en lo material es la libertad que ofrece. A mí me gusta hacer un paralelismo (que no lo es tanto, también se puede entender como un caso literal) con una mochila con la que vamos de viaje haciendo senderismo y acampada. Para un viaje de este tipo, por la naturaleza, necesitas cosas esenciales: un mínimo de mudas de ropa, una cantimplora, la tienda de campaña, un pequeño botiquín y algunas herramientas básicas. Sin embargo no sólo vamos a sobrevivir en esa aventura, sino que también queremos disfrutar, podemos echar: un cuaderno para escribir/dibujar, alguna barrita energética, repelente de insectos, una linterna, pilas… Todo esto va haciendo la mochila más pesada, pero ese peso extra compensa ya que tendremos una experiencia más agradable y disfrutaremos de nuestra excursión. También podemos echar una cámara de fotos, un libro, alguna prenda extra, más comida extra «por si acaso», una linterna de repuesto… Sin embargo esto aunque nos va a dar más confort, el incremento importante de peso puede no compensar el ligero aumento de confort, esto es un concepto económico conocido como ley de rendimientos decrecientes.

¿Quieres caminar de forma ligera o atado a cargas?

Al igual que en la excursión, cada objeto que añadimos a nuestra vida nos supone un pequeño o gran esfuerzo, ya que como mínimo hay que comprarlo. Para comprarlo tenemos que invertir dinero que ganamos dedicando nuestro tiempo a un empleo. Dado que cada objeto que tenemos tiene un esfuerzo nuestro detrás, es normal sentir cierto apego si tenemos sentido de la responsabilidad. Si vivimos acostumbrados a tener un montón de cosas que sólo nos aportan un ligero aumento de nuestra calidad de vida, estaremos cargando mucho nuestra mochila y ¿qué ocurre con una mochila tan cargada? Que perdemos libertad de movimientos, tenemos más preocupaciones y por tanto incluso una carga mental mayor. Tener 2 coches puede hacerte más feliz que tener 1, pero también te acarrea pagar un segundo seguro, mantenimiento e impuestos. Si ambos coches cuestan lo mismo, duplicas el precio que pagas y la carga de responsabilidad que llevas, pero no la satisfacción que obtienes. Por tanto mi recomendación es que viajes ligero, sin que pases carencias, pero minimizando los «por si acaso» que te quitan espacio, te añaden peso y te restan libertad de maniobra.

Calidad vs cantidad

Y aquí está la clave, en mi opinión, del minimalismo material. Si quieres minimizar tus compras y tu gasto de dinero a la larga, que aquello que compres sea de calidad. Un ejemplo claro es la ropa y el calzado. La moda en general nos impulsa a comprar y llenar nuestro armario 4 veces al año con las ropas de temporada, los colores, las modas pasajeras, las rebajas (que algunas veces son «rebajas»)… Todo esto ofreciendo productos que en muchas ocasiones tienen precios asequibles pero una calidad relativamente baja, así la temporada siguiente tocará renovar y sucesivamente cada año estaremos de compras de ropa renovando un armario excesivo 4 veces al año. Y de nuevo: no digo que haya que tener dos camisetas de la expo del 92 y vivir con eso y unos vaqueros y ya está.

En mi armario, siguiendo con el tema de la ropa, tengo unas 12 camisas y 4 pantalones que uso cada día para trabar. Cuando una camisa se estropea o no me queda bien la dono y compro otra parecida o que me guste, pero siempre de calidad. ¿Cuándo ocurre esto? Pues pueden pasar años a veces, me dura mucho la ropa porque compro prendas con buenos tejidos. Y así con todo: si necesito herramientas compro la que necesito, pero de buena calidad para no tener que repetir la compra tras apretar dos tuercas; un ordenador que me permita hacer lo que quiero con él y me dure años (mi PC es de 2015 y me permite seguir jugando, una de mis aficiones, sin ningún problema). Mis bicis (tengo 2 que cumplen distintos propósitos) son de calidad, que no caras, porque me van a dar más fiabilidad y durabilidad que otras opciones. Se tarda más tiempo en montarte un fondo de armario de buena calidad, pero lo apreciarás más y durante más tiempo, seleccionarás lo que tienes por aquello que quieres mantener en tu vida porque te aporte valor, porque tiene calidad y no es de «usar y tirar».

El desorden

Sé que peco de ser ultra organizado y ultra ordenado (¡bienvenidos a mi TOC!) con todo, pero el orden me permite saber qué está dónde y tener consciencia de lo que tengo y de lo que no, de lo que me aporta valor, lo que es superfluo y si necesito algo. Pero es que el desorden, a mí me produce malestar (ligero, que conste). El desorden camufla y oculta, confunde y capta tu atención, desviándola de lo que realmente deberías o podrías estar haciendo. Mantener tu hogar o tu puesto de trabajo ordenado te ayudará a ser más eficiente y creativo, reducirás estímulos que distraigan y aumentarás tu capacidad de concentración. Además, teniendo tu casa ordenada y limpia te ayudará a construir el hábito de la organización personal, haciendo más eficiente tu tiempo en tareas que no deberían quitártelo. Mantén las cosas importantes, las que te aporten valor, pero mantenlas en condiciones, en las empresas y líneas de producción se conoce siempre la ubicación exacta de cada herramienta, banco de trabajo o equipo de protección está perfectamente delimitada. ¿Para qué? Para tener claro qué está dónde, tener acceso rápido y controlado, desperdiciar menos tiempo (con lo cuál directamente ganas dinero) y eliminar inventarios que inmovilizan capital. Si el orden es bueno para un negocio, ¿no lo será también para tu vida personal?

Para qué

La pregunta del millón: ¿para qué quieres X? ¿Para qué compras Y o Z? Preguntar «para qué» y responder de forma honesta puede no ser fácil, tendemos a ponernos excusas e incluso a autoengañarnos. En el caso de los objetos y posesiones materiales, tengo la opinión de que aquello que tengamos debe servir un propósito y aportar valor. Ahora bien, no quiero que te cuestiones, ni veo sano, para qué tienes todo cuando realmente sólo necesitas lo mínimo indispensable para la supervivencia. La idea no es esa. Lo que se busca es eliminar el desperdicio, aquello que induce ruído en nuestras vidas. Quizás no necesitas 20 pares de zapatillas, pero si eres coleccionista de zapatillas y es una de tus aficiones, te aportan valor. ¿Para qué sirve una colección de sellos? Pueden tener un valor económico, pero se coleccionan por gusto, por afición o por tradición familiar y eso es lo importante.

Yo mismo tengo dos bicicletas: una barata y normal para moverme por la ciudad y a veces ir al trabajo y otra de montaña, cara, de carbono, que uso sólo los fines de semana para hacer deporte, rutas por el bosque/montaña. También tengo un coche ya que desde siempre me han gustado, al igual que he tenido motos sólo por afición como ocio. En mis valores está el disfrutar y el vivir bien, así que tengo buenos muebles en casa y una buena tele. Sin embargo la ropa es sólo un elemento funcional, así que tengo bastante menos cantidad que otras personas. Lo importante del «para qué» es darte cuenta si lo que compras y/o tienes sirve un propósito o es para suplir carencias en otros campos, como pudiera ser el caso de las compras compulsivas.

En práctica

Sé que el minimalismo puede chocar con la cultura occidental tradicional, vivimos en una sociedad capitalista donde impera el consumismo. No me malinterpretéis, considero que hay que consumir y gastar dinero, pero en aquello que nos aporta valor, que tiene un propósito y nos hará vivir mejor. ¿Quieres ponerlo en práctica? Te recomiendo hacer estos ejercicios que yo mismo hago al menos 1 vez al año:

  • Armario: Saca TODA tu ropa, tus zapatos y accesorios y mete sólo lo que uses, ¿lo que no? A una caja de donativos para una buena causa. Probablemente si no lo has usado en un mes o dos (salvo que se trate de un chaquetón y estés en verano o un bañador y estés en invierno) no lo vayas a usar y por tanto no lo necesitas.
  • Cajoneras de escritorio: Exactamente lo mismo, en casa o en el trabajo, si tienes una cajonera en tu escritorio va a ser propensa a ser llenada con trastos, bolígrafos, papeles que se van acumulando… Vacíala, coge lo que realmente usas o quieras mantener y guardas eso, el resto lo tiras o reciclas si se puede.
  • En tu cocina: Ve a la despensa y revisa lo que tienes, en especial los alimentos envasados… No digo que los tires, pero revisa fechas de caducidad, a veces tendemos a guardar conservas cuando perfectamente podríamos ir rotándolas por nuevas. También revisa los «cacharros«, es mejor cocinar con dos sartenes pero de buena calidad que almacenar varias que se estropeen, pierdan antiadherencia, se ondule el fondo… ¡Y usa alimentos frescos siempre que puedas! Te dará una visión clara e incluso te ayuda a planificarte el menú semanal y a dedicarle menos tiempo a pensar «qué como».
  • Trastero: El malo final de tu casa es el trastero, ya sea separado en el sótano o en una habitación que tengas dedicada a ello. Normalmente es un espacio que no usamos todos los días, que está ahí, lleno de trastos… Yo tengo un trastero que aún tras un año tengo lleno de cajas de la mudanza, cosas que nunca puse en el piso y simplemente dejé ahí guardadas… ¿Qué sentido tiene eso? Por ello hago un ejercicio y cada dos semanas bajo y tiro algo, aunque sean dos cajas de cartón de embalaje de cosas que no lo van a necesitar más. Mi asignatura pendiente son los productos electrónicos antiguos, ¡pero todo se andará!

96 cajas

El mega-ejercicio del minimalismo material es una mudanza, justo hace un año hice una de España a Alemania. Bueno, no la hice, la viví. En mi caso, mi empresa contrató a una empresa de mudanzas internacionales que llevó a un equipo a mi casa, cogieron todas mis cosas, las embalaron y metieron en cajas y por último cargaron en un camión. Luego en Alemania fue el proceso interno, descargar cajas, sacar mis cosas y colocarlas. Aún me acuerdo de que exactamente hace un año desde que escribo estas líneas les dije «venga, va a ser una mudanza muy fácil, apenas tengo cosas«. Por temas de seguro no me dejaron hacer nada, así que fui un espectador puro y duro de todo aquello, plenamente consciente de lo que estaba pasando.

Yo, sentado en el suelo de mi antiguo piso, más minimalista que nunca 😀

Efectivamente, salieron 96 cajas (bueno, bultos) que meter en ese camión y transportar. Cuando la gente viene a mi casa siempre me he recibido los mismos comentarios: «qué bien, qué ordenado todo«, «qué piso más minimalista, qué chulo», etc. Pues 96 cajas tuvimos que embalar, bajar, transportar, subir, desembalar y colocar. Pero a la hora de desembalar y colocar hice el ejercicio que te he explicado para tu armario: En lugar de buscarle hueco a todo, fui sacando lo que iba necesitando durante un par de meses. ¿Qué ocurrió? Que a día de hoy, un año después, tengo cajas sin abrir en el trastero.

Como viajo mucho por trabajo, tengo un puesto que además tiene una alta carga de estrés y responsabilidad, voy al gimnasio, salgo en bici, tengo vida social, etc. SIEMPRE encuentro la EXCUSA del tiempo para no ponerme a lidiar con esas cajas sin abrir. Pero ahí está el timeblocking, así que regularmente me reservo un hueco y voy dando pasos y tirando trastos que ni uso ni voy a usar jamás, o donando prendas que hace años que no me pongo.

Despréndete

Para acabar, es normal sentir apego hacia los objetos, aunque sean de poco valor material, aunque no te pongas esa camiseta desde hace 5 años. Es normal que se te haga difícil desprenderte de algo tuyo, algo a lo que tú o alguien le ha dedicado un cierto tiempo para elegir y han costado dinero. Sin embargo el coste no es lo mismo que el valor y algo que cuesta dinero no tiene por qué traer valor a tu vida.

Desprenderse de algo que no necesitas descarga la mochila que va contigo e irás ganando agilidad y libertad, así que como siempre, lo importante es pasar a la acción: ¡hazlo!

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