Mis valores

Estimado lector, este va a ser un post que no es para ti, sino para mí. Aunque siempre me pongo objetivos, lo que realmente rige mi conducta son mis valores personales. Gracias a ellos y a este ejercicio de ponerme a escribirlos y a describirlos, me he llegado a conocer un poquito mejor y a saber por qué reacciono como lo hago ante determinadas situaciones. Y es que, querido lector, nuestros valores son nuestra seña de identidad, son en lo que creemos y por lo que nos regimos y van a decidirlo todo en nuestra vida.

Cuando en tu día a día no cumples con tus valores o llevas acciones que chocan con ellos directamente te vas a sentir mal. Estás yendo en contra de ti mismo, de tus creencias, de tus convicciones y probablemente te estés alejando de tus objetivos. Porque amigo mío, tus objetivos están alineados con tus valores, si no lo están entonces no son tus objetivos, son los de otro. Si estás a en contra de la contaminación no tiene sentido tener un objetivo que sea comprar un coche deportivo o una moto, ¿verdad? Esto sólo tiene cabida si una de tus pasiones es el mundo del motor.

De igual modo, las acciones del resto de personas siguen unos valores que pueden ser los mismos que los tuyos, parecidos, algo diferentes o totalmente opuestos. Si entre tus valores está la honestidad no te va a caer bien la gente falsa, mentirosa o vendehúmos (llevado a un ámbito laboral). Si eres trabajador rechazarás a los que son vagos y si eres persistente no podrás tener buenas migas con quien tira la toalla a las primeras de cambio. Tus valores y los valores que reflejan sus acciones son opuestos diametralmente. Es lógico, ¿no?

Porque no todos los días son buenos, no siempre tenemos las cosas claras, hay días en los que simplemente te sientes perdid@. Pero haz algo parecido, en tu cuaderno, en tu bullet point journal, en un folio en blanco o en tu blog (si es así compártelo y le echamos un ojo!) pero hazlo. Porque sienta bien tener las cosas claras. Por eso, escrito un día de lucidez:

  • Sé honesto. Sé honesto contigo y con los que te rodean, en el trabajo, en casa, en el gimnasio, ¡en todas partes! La honestidad te da calma, te da la satisfacción de saber que eres consecuente contigo mismo. Asumes la realidad en lugar de evadirla, aceptas los problemas, las buenas situaciones y las malas. Ser honesto implica ser sincero, ser fiel y ser consecuente.
  • Trabaja. Trabaja duro y sé constante. Yo estudié ingeniería aeronáutica y aunque me gustaba, hubo momentos duros, momentos en los que lo fácil hubiera sido tirar la toalla y dedicarme a otra cosa. Después me saqué un master mientras trabajaba e iba a una escuela de idiomas para aprender inglés. No malgastaba ni un minuto porque sabía lo que quería y trabajaba por ello. Hagas lo que hagas, sea cual sea tu objetivo da igual que lo consigas o no según tu plan, lo importante es que el motivo de no conseguirlo no sea por no haber trabajado lo suficiente.
  • Las obligaciones primero, el ocio después. Relacionado con el anterior, esto es algo que me inculcaron mis padres y de lo que estoy y estaré eternamente agradecido, una frase que me decían cuando quería ponerme a jugar a la consola en lugar de ordenar mi habitación… Para mí es una frase que implica muchísimo más que eso. Una vez has realizado tus obligaciones, ¡con el resto puedes hacer lo que quieras! Si ya has limpiado el piso, disfrútalo. Si has colocado los platos después de cenar, una cosa menos. Muy relacionado con una buena gestión del tiempo y de tus recursos porque… Si ya has ahorrado lo que querías ese mes, ¡el resto puedes disfrutarlo sin remordimientos!
  • Sé claro. Comunícate de forma clara, di lo que tengas que decir de modo que no haya lugar a error. Quien tenga un problema con que seas demasiado claro, tiene un problema consigo mismo. Pero siempre sé educado, que es gratis.
  • Sé responsable. No sólo actúa con responsabilidad, sé consecuente con tus responsabilidades, no las eludas, asume que las tienes. Tus actos tienen consecuencias sobre ti y sobre quienes te rodean. Puedes tener gente a tu cargo, puedes sostener acciones que te lleven a un lugar mejor o peor, pero asume y ten claro qué es tu responsabilidad y también qué no lo es.
  • Comparte. Comparte lo que tengas con tu alrededor, tu tiempo, tu conocimiento, una historia, una moneda. Lo que puedas dar, dalo, lo mejor que puedas. Hay gente que te ha dado mucho, que te ha enseñado, que te ha dedicado tiempo, que te ha aguantado rabietas, enfados, con quien has compartido alegrías y tristezas. Si tienes algo bueno que ofrecer, compártelo. Y si te ocurre algo malo, también, te sorprendería la cantidad de gente buena que hay en el mundo.
  • Equivócate. Aquel que no se equivoca es porque no hace nada. Si vas a hacer algo, tienes que asumir que algo va a salir mal y va a ser por tu culpa. El error es sólo consecuencia de la acción. Si vas en busca de un objetivo, te equivocarás en el camino y esto es bueno. ¿Sabes quiénes no se equivocan nunca? Las piedras, pero las piedras nunca jamás consiguen nada, las tiran y las rompen, las hacen botar contra el agua, las golpean y destrozan. No seas una piedra.
  • Arréglalo. Si vas a hacer algo, vas a equivocarte. Pero equivócate rápido para que puedas solucionarlo y pasar al próximo nivel. Cada vez que te equivoques y arregles un problema crecerás, tendrás una nueva perspectiva y serás un poquito mejor. Te sobrepondrás a lo que te ocurra y te sentirás mejor, porque pocas cosas no tienen solución.
  • Ahorra. Si quieres tener cierta tranquilidad, hoy en día necesitamos el dinero para vivir. Ahorra pero no ahorres “lo que te sobre” a final del mes. Ahorra al principio, elige una cantidad (un 10%, 20%, 30% o la que puedas) de tus ingresos habituales y ahórralo. O mejor aún, inviértelo a largo plazo. Todos los meses sin excepción a la primera persona a la que le debes de pagar es a tu yo del futuro.
  • Disfruta. Trabajas duro, cumples con tus obligaciones, asumes tus responsabilidades, enmiendas tus errores y piensas en el futuro… Pero la vida no es eso, es demasiado gris, ¿no? Una vez hechos los deberes: DISFRUTA. Disfruta de tu tiempo y tu dinero, viaja, cómprate un coche, una bici o haz una ruta de senderismo, adopta un perro o salta con una piragua por un puente. Haz que tu vida merezca la pena, no te arrepientas de lo que no has hecho.
  • Cuida a tu familia y a tus amigos. Tu mujer, tus hijos, tus padres, tu hermano, tus amigos… Las personas que te rodean y que te han aguantado lo que han aguantado son el mayor tesoro que puedas pedir. Cuídalos porque no hay otros iguales. Demuéstrales que los quieres. Comparte con ellos, disfruta con ellos y siempre sé honesto con ellos. Todo lo anterior carece de significado sin este punto.

Estos son mis valores, este es mi ejercicio personal. Una carta a mí mismo pero también a quien necesite una guía. ¿Cómo lo he hecho? Pues poniéndome a escribir, he escrito, borrado, rescrito y editado 50 veces. Si no se te ocurre nada parte de esta lista, quita aquello con lo que no estés de acuerdo y pon lo que te identifique.

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