Piedras en el camino

Efectivamente, este es el post del coronavirus, COVID-19 o EL BICHO, como queráis llamarlo. ¿Por qué? Pues porque en este apartado del blog os estoy contando cómo planteo y hago un cambio grande en mi vida según se va desarrollando. Como dije aquí yo lo que quiero es algo que los suecos llaman “ser un Svenson”: una casa unifamiliar, cerca de la naturaleza, con jardín, un volvo, un perro, un lago, largas tardes de verano haciendo barbacoas, una sauna, un deportivo y 800 millones en el banco. Bueno, los dos últimos quizás no entran en el ideal del Svenson típico, el último de hecho es posible (incluso probable) que no lo consiga, pero el deportivo sí, dadlo por hecho 🙂

Jamás he gestionado un proyecto o he hecho un cambio grande en mi vida sin que algo falle. Cuando hay cierto grado de complejidad en el asunto siempre, SIEMPRE, va a haber algo que no va a ir según planificación, que te va a retrasar unas u otras tareas, que se va a romper y vas a tener que arreglar, en lo que vas a tener que invertir tiempo y/o dinero.  Si piensas que el mundo es un post de instagram donde todos estamos felices todo el rato en una casa de colorines te equivocas. En la vida hay problemas, hay situaciones desagradables y hay gente que es mejor tenerla lejos. Pero es así y todo, menos la muerte, tiene solución de una u otra forma.

Ejemplos prácticos

Los doy de la última aventura: venirme a vivir y a trabajar a Alemania. Tuve cosas muy buenas que no he tenido en otras ocasiones (la vez anterior me mudé con lo que me entraba en una maleta y a construir desde ahí):

  • Venía con trabajo ya que era un traslado dentro de mi misma empresa.
  • Me hicieron toda la mudanza de todas mis cosas sin tener que mover yo un músculo
  • Todo pagado: traslado, vuelos de visita, asistencia para buscar piso.
  • Encontré un ático genial, grande, moderno y bien situado.

A pesar de esto, no todo es de color de rosa:

  • El idioma, no lo hablaba (ni lo hablo) cuando vine, ahora me defiendo pero cada cosa que haces es un dolor: cuenta en el banco, cita en médicos, inscripción en gimnasio, comprar cosas donde hay gente de almacenes que no hablan inglés… En Alemania no todo el mundo habla inglés, ni mucho menos y las cosas se hacen, pero ya te encuentras no con una piedra, sino con un chino en tu zapato que te impulsa a no querer andar.
  • Coche: durante exactamente 6 semanas tuve un precioso Mercedes C300 coupe, un día yendo a trabajar un conductor se saltó un stop y tuvimos una (pequeña) colisión. Sólo daños materiales ya que me dio tiempo a meter un pisotón y clavar frenos… Seguro, taller, devolver el coche, etc. Todo en un idioma que no controlo (en ese momento aún no había ido a clases).
  • Teléfono: “oye, hemos detectado que llevas mucho tiempo en el extranjero, que te cortamos la línea o pagas un recargo”. Bueno, pues adiós línea de teléfono española, no pasa nada porque tengo un móvil alemán. A no ser…
  • Banco: “bueno, pues sacamos una nueva ley para aumentar la seguridad y todas las operaciones, además del primer acceso, tienen que ser confirmadas con un código que te mandamos por sms a tu número de teléfono”. Número de teléfono que efectivamente era… Mi número español. Y así fue cómo tuve que aguantar con lo que tenía en la cartera en un país en el que les ENCANTA el dinero en efectivo.
  • Banco V2: Vale pero el número se cambia, ¿no? ¡Claro que sí! Llamé al banco y efectivamente se cambia el número de teléfono, vas a una oficina física y realizas la operación en vivo y en directo. En una oficina física de un banco en España, cuando vivo en Alemania, para una cuenta en la que tengo domiciliada mi nómina y por tanto con la que opero diariamente.

Los últimos 4 puntos por sí mismos pues bueno, se arreglan y ya, pero ocurrieron durante la misma semana de septiembre. Semana en la que también tenía un viaje de trabajo a Portugal, en una época crítica donde estábamos corriendo todo lo posible y con alta carga de estrés y no puedes estar con tonterías de no tener dinero físico, atender a recargos de tu compañía de teléfono, etc. Más tarde se le sumó una situación de salud personal que ya veremos por dónde sale.

Fue una de esas situaciones en las que tienes tantos frentes abiertos en lo laboral (que aquí no cuento, pero también se juntó todo lo que había) que la sensación de estrés te llega a absorber y pierdes algo muy importante: la perspectiva.

¿Y qué pasó? Pues nada, se priorizan los problemas y se les atiende uno a uno, aprendes de tus errores y si tienes suerte de los errores de otros y sigues con tu vida. Todo pasa, hasta los malos momentos. Y de todo se aprende, a mí ese mes de septiembre me enseñó mucho en cuanto a la flexibilidad de la planificación y la priorización de tareas de una forma que nunca lo había vivido. En el trabajo me pasa mucho, pero para mí, llevarlo a lo personal fue distinto.

Lisa: Papa no te rindas, ¿sabes que los chinos utilizan la misma palabra de crisis para oportunidad?
Homer: Sí, claro, crisistunidad.

¿Y ahora?

Pues ahora estamos en una situación interesante, ¿crisistunidad? Yo creo que sí, que a pesar de todo lo negativo que estamos viviendo, podemos sacar lecciones importantes y además tenemos la oportunidad de darle otro enfoque a nuestras vidas. Los planes se ven truncados, entre otras cosas:

  • Riesgos de salud: estamos en una situación en la que sólo podemos salir de casa para lo esencial, con riesgo de infectarnos de un virus que puede pasar de forma asintomática o causar una neumonía y en los peores casos la muerte.
  • Inestabilidad económica: he tenido la suerte como he dicho ya, de haber podido encontrar buenos trabajos y tener ahora un buen puesto en una gran empresa, sin embargo hay actividades económicas que están cesando, los mercados caen en picado cada día y hay grandes empresas pidiendo rescates a los gobiernos de sus países.
  • Imposibilidad de viajar: directamente no puedo salir de mi casa para otra cosa que no sea ir a la compra, al médico o a la farmacia (bueno y a correr, en Alemania sí nos dejan por ahora). Con todo lo que esto implica en mi caso, que vivo solo y ya me estoy empezando a tener muy visto.

Me puedes decir que si con riesgos de salud, la posibilidad de perder el empleo y sin poder moverte de tu casa veo oportunidades… Pues sí, siendo conscientes de la situación grave que vivimos sí que hay oportunidades y cosas que podemos hacer que no apreciábamos antes:

  • Aprender a estar con nosotros mismos. Si tienes un trabajo como el mío en el que el esfuerzo mental es contínuo, luego vas a hacer deporte, hablas con la familia, pareja, amigos, etc. Y acabas estando todo el día ocupado, lleno de estímulos externos sin escuchar los eventos internos que se producen en ti.
  • Cuando todo para, es buen momento para pensar: en los próximos pasos, los próximos proyectos, haz planes, traza tus objetivos y plásmalos. Es algo que no se suele hacer porque tenemos mucha inercia en nuestro día a día, estamos en un parón que nos permite hacerlo y conocernos un poco mejor.
  • En tiempos de crisis, la creatividad y el ingenio se agudizan. Sin duda vamos a ver nuevas ideas y negocios emerger. Con ganas y suerte podrás participar de ellas y como mínimo podrás aprender y seguro que acabarás siendo usuario de alguna.
  • Formación, ejercicio en casa, cuidar la alimentación, etc. Todos los consejos habidos y por haber que no haces por falta de tiempo, tienes mil ideas empezando por este blog, leer libros, hacer cursos online (que si tienes internet puedes encontrar gratis en youtube, yo lo estoy haciendo para refrescar conceptos que necesito en el trabajo).

Además mentalmente también es un reto: Es normal tener muchos sentimientos y pensamientos estos días y que nos lleguen de sopetón, que cambien de un día a otro, sentir motivación, hastío, cansancio, alegría, tristeza… Pensar en personas que están en nuestra vida y no podemos ver o en gente del pasado.

Pero esto es sólo una piedra en el camino, como todas las demás, es sólo una piedra. Está ahí, nos afectará más o menos, nos habrá caído en un pie o en la cabeza y nos hará más o menos daño, pero seguiremos andando 🙂

Y una foto de mi ex-coche el que estrellé, que si no la pongo reviento:

Mercedes C300 coupé: Agosto 2019 – Septiembre 2019 DEP en paz

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