Procrastinación: Parte 1

¿Qué es? Lo que hice con el post de la semana pasada, que tenía pensado publicarlo hace 2 semanas y lo dejé “para más adelante”. Procrastinar es dejar para más tarde, para mañana o para la semana que viene algo que no sólo podrías, sino que deberías hacer ahora. No sólo eso, procrastinar es una de las grandes fuentes de ineficiencia que hay en la vida de mucha gente y una de las causas por las que se dejan cosas importantes sin hacer.

Entonces, si procrastinar es tan malo porque retrasa cosas que debes y realmente quieres hacer y todo el mundo lo sabe, ¿por qué se procrastina? ¿Por qué se pospone limpiar el piso, fregar los platos o hacer la cama? Lo mismo pasa con empezar una dieta (el lunes empiezo), hacer ejercicio (el lunes empiezo) o estudiar un idioma (el lunes empiezo).

Dijiste mañana, ayer…

Y sí, probablemente el lunes empieces con 4 o 5 cosas distintas y nuevas, que por ser muchas y empezarlas todas de golpe el mismo día acabarás dejándolo el martes o encontrándote excusas: es que hoy tengo agujetas, es que no he dormido bien, es que son las 18:03 y yo quería haber empezado a las 18:00, es que no es lunes, es que el mes no empieza en lunes, ya si eso como propósito para después de verano, año nuevo… Cualquier cosa vale como excusa pero, ¿por qué ocurre esto?

¿Por qué procrastinamos?

Hoy me toca hacer mención a la gran explicación de Tim Urban sobre este tema en su muy interesante Ted Talk. Dentro de tu cerebro hay una parte racional, que toma decisiones basadas en la lógica que has generado con lo que has ido aprendiendo en tu vida. Esta parte te permite planificar a largo plazo, dividir esos objetivos en partes más abordables en tu día a día y ese tipo de cosas: 

El cerebro de una persona normal, con su centro de mandos racional

Sin embargo en el cerebro de un procrastinado hay otro elemento, una mascota, el mono de la gratificación instantánea:

Y el cerebro de un procrastinador, con su peculiar mascota

¿Qué ocurre con esta mascota? Que se pone al control, quitándole el timón a la parte racional y dedicándole tiempo y esfuerzo a… ¡otras cosas! 

Sin embargo este mono debe ser la última cosa que esté a cargo de tus decisiones, ¿no? La parte racional es la que te hace correr esos 5 o 10 km sin parar, tocar ese instrumento que es tan difícil de hacer sonar bien o trabajar en tu ordenador sin perderte en las inmensidades de internet.

El mono se guía por lo que le hace sentirse bien en ese momento y esto no suele ser el hacer algo que te haga estar cansado, trabajar o estudiar un idioma, por muy beneficioso que sea dentro de 5 años. 

Cualquier cosa menos trabajar, estudiar, hacer ejercicio…

El mono quiere comer cuando tenga hambre, dormir cuando tenga sueño y jugar cuando esté aburrido. Y eso está genial, si eres un mono. Probablemente si estás leyendo esto no seas un mono, sino una persona (si eres un mono, por favor, deja un comentario). En el mundo de los humanos, para bien o para mal no podemos comportarnos como monos

Pero entonces, si el procrastinador tiene a este manito al control, ¿cómo consiguen hacer cosas los procrastiandores? Pues gracias al monstruo del pánico:

Este monstruo asusta al mono y deja de nuevo al mando a la parte racional del cerebro. Esto ocurre cuando se acerca una fecha límite: entregar un proyecto, un examen o incluso cuando te  ves en el espejo y te das cuenta de que te has dejado ir demasiado. Cuando este monstruo aparece es cuando el procrastinador se pone manos a la obra y es capaz de conseguir en tiempo récord cosas que estaba posponiendo hasta el último momento.

Dicho esto, lo confieso, yo tengo tendencia a procrastinar. Una de las últimas cosas fue el post de la semana pasada, que lo fui dejando y al final no me dio tiempo a tenerlo para el lunes, otra es este mismo, que estoy escribiendo el día de antes de publicarlo (en lugar de tener un par de artículos ya escritos y programados que es lo que quería hacer hace tiempo). De todo se sale.

¿Por qué no procrastinar?

Vivir procrastinando no es una buena forma de vivir, no es sano, sostenible (si tienes ciertos objetivos vitales) ni trae nada bueno:

  • Es desagradable: se va mucho tiempo en cosas que no te aportan absolutamente nada. Tiempo que puedes emplear de forma más sana en un ocio bien merecido si te hubieras organizado y hecho las cosas de forma lógica.
  • No das lo mejor de ti: por mucho que te presiones en el último momento, tu nivel de desempeño va a ser siempre peor que si hubieras trabajado de forma consistente en el tiempo.
  • Haces muchas cosas que “tienes que hacer” pero no las que “quieres hacer. En tu trabajo es posible que tengas fechas límite para determinadas cosas, pero no en tu vida privada. Nadie va a echarte la bronca por no ponerte en forma o no practicar la guitarra 15 minutos, dejando repetidamente para más adelante ciertas experiencias que hacen que tu vida sea más rica.

¿Cómo evitar la procrastinación?

Pues eso lo veremos… ¡La semana que viene! Creo que es un tema suficientemente extenso e interesante como para dividir el artículo en 2, así que si te ha gustado, no te pierdas lo que queda por venir.

Créditos a: waitbutwhy

Salud!

1 comentario en «Procrastinación: Parte 1»

  1. Muy buen articulo sobre cómo los humanos tenemos tendencia a buscar la gratificación más inmediata en vez de posponerla buscando objetivos mucho mejores pero más a largo plazo. Éstos últimos cuando los conseguimos son los que nos hacen sentir verdaderamente realizados.

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