Timeblocking

Estoy empezando a introducir conceptos de dieta, de ejercicio, de llevar tus propios proyectos, de mejorar tus finanzas personales… ¡Pero no tienes tiempo! Bueno, esa es tu opinión. Tienes exactamente el mismo tiempo que todo el mundo. Lo bueno de esto es que el tiempo es universal para todos y cada hora y cada día dura lo mismo. Espera espera, que tienes que trabajar, levantarte temprano, llevar a los niños al colegio si los tienes, hacer deporte, cocinar bien, llevar la contabilidad de tu casa, aprender idiomas, formarte sobre inversiones y avanzar con tus proyectos personales o profesionales. ¿De dónde vas a sacar tiempo?

Quizás esto te va a sonar repetitivo si te has leído los post de finanzas o dietas, pero lo primero es tomar consciencia de lo que ocurre y de lo que quieres conseguir. Es realmente fácil perderse en el estado de «estoy muy ocupado» o «no paro, tengo mucho estrés». Incluso en determinados entornos o determinadas personas lo ven como algo positivo. ¿En serio es algo positivo no parar ni tener un ratito para dedicarte a ti o a tus proyectos? ¿Es bueno no tener tiempo para aprender ese idioma? ¿Para mejorar tu estado de salud yendo a hacer deporte? ¿O para cocinarte algo en condiciones? No. No es bueno. Cuando alguien me dice que «no tiene tiempo para nada» me resulta muy triste, porque yo mismo he sido esa persona e incluso a veces lo soy, no soy perfecto ni pretendo serlo.

Pues bien, una de las herramientas que más me ayudan en la gestión de mis proyectos en el trabajo (he tenido épocas en las que he tenido 7 proyectos corriendo en paralelo, con 7 equipos distintos) así como en mi vida personal es el «timeblocking». En el trabajo es útil y podemos hablar de ello, pero hoy toca aplicarlo a la vida personal, a tu desarrollo en los aspectos que quieras. Quien me conozca sabrá que soy bastante maniático y un obseso del control y el orden, pero esta herramienta es de verdad potente, tanto que va a acabar decidiendo si tus objetivos se cumplirán o no.

La gestión del tiempo marca la diferencia en los negocios y en tu vida personal

¿Qué es el timeblocking?

Pues además de una palabra en inglés, es lo que significa literalmente: bloquear espacios de tiempo en tu agenda. Venga, pues espero que os haya gustado el post, un saludo!

Ahora en serio, consiste en esa idea tan simple y directa. ¿Quieres hacer deporte? ¿Leer? ¿Estudiar? ¿Escribir? Estupendo, sea lo que sea: decide cuántas veces a la semana lo quieres hacer, cuánto te va a llevar cada sesión y las colocas en tu agenda. De hecho pon TODO en tu agenda: cuánto estás en el trabajo, cuánto tardas en llegar a casa, cuánto le dedicas a hacer deporte, a cenar, a estudiar, a lo que quieras hacer. «Espera espera que te vuelves loco» ¡No! Es sólo el mismo principio que en las finanzas personales: toma consciencia de a qué le estás dedicando un recurso, en este caso el tiempo, en el caso de las finanzas el dinero. ¡Lo que no se mide no se puede mejorar!

¿Cómo lo haces?

Como quieras, como te funcione. He probado muchos métodos y herramientas, analógicos, digitales… Lo importante es que elijas lo que se adapte a ti y lo que vayas a usar. La clásica agenda anual, una libreta, un bulletpoint journal de esos que están de moda entre la comunidad minimalista, miles de apps… Yo tengo una clara favorita que es google calendar por varios motivos:

  1. Es gratis, sólo necesitas una cuenta de gmail (que también es gratis).
  2. Es fácil de usar, es un calendario, pones los eventos con la duración que quieras a la hora que sea y listo.
  3. Te permite clasificar por colores (que a mí me ayuda para diferenciar eventos laborales de personales).
  4. Puedes crear tareas repetitivas: Todos los lunes quiero hacer una hora de yoga de 18:00 a 19:00.
  5. Lo llevas a todas partes en tu teléfono, incluso te puedes poner una pantalla de inicio de «agenda» con los próximos eventos.

Descansa

Descansa, hemos enfocado todo esto a hacer miles de tareas hiperproductivas, pero al igual que bloqueas tiempo para tus demás actividades, aparca un poco para ti, para descansar y no hacer nada. Relájate en casa o fuera, lee un libro, ve una serie o da un paseo por el parque. El descanso es necesario y mucho. Recuerda la máxima de «no fliparse». Es más, tener ratitos de descanso te va a hacer mucho más productivo a nivel físico y mental. Tener tus entrenamientos de forma visual va a hacer que directamente veas si estás metiendo demasiada cantidad y necesitas un día de descarga, de yoga o de tumbarte en el sofá. Lo mismo para los malos hábitos: ser consciente de lo que hace y de lo que no te dará una visión de lo que es parte de tu vida y tu rutina.

Cumple tu parte

Es muy bonito planificar la semana, llenarla de actividades, de gimnasio, de compras en el súper, de clases de idiomas, etc. cuando estás un domingo por la tarde tranquilo en casa sin hacer nada. No planifiques por planificar, sé realista con lo que puedes conseguir cada día y reserva huecos realistas. Probablemente si te planteas estudiar chino mandarín después de 3 horas de gimnasio no lo cumplas, sino que lo que te apetezca sea cenarte un jabalí. Y no procrastines llegado el momento, simplemente haz lo que te ponga la agenda, confía en tu yo del pasado, él sabía lo que había que hacer.

Falla y aprende

Tampoco te obsesiones (consejos vendo que para mí no tengo) y sé flexible. Ojo, flexible no es que te saltes a la torera tu sesión de 2 horas de gimnasio porque los colegas quieren tomarse una cerveza. La flexibilidad está en quizás acortar la sesión de ejercicio de ese día o adelantarla si ver a tus amigos te aporta algo bueno que quieres tener (que se entiende que es así). Te vas a equivocar mucho pero no te frustres, lo importante es empezar, fallar, aprender y seguir iterando. Este tema me encanta, es algo que se me da bastante bien y en gran parte me dedico a ello (es clave para una buena gestión de proyectos). ¡Si quieres ampliar conocimientos al respecto deja un comentario! Estaré encantado de responder 🙂

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