Vacaciones 2020

Y es que a veces hace falta un alto en el camino

Descanso

Tan importante es el trabajar como el descansar para obtener resultados, a absolutamente todos los niveles. En el ámbito del trabajo o los estudios está tan normalizado que hay técnicas como el trabajar con «pomodoros», es decir, en periodos de tiempo establecidos de trabajo/estudio y descanso. En el deporte pasa igual, desde descansos en la propia sesión como entre sesiones. Hoy te hablo de la importancia del descanso y de buenos hábitos de descanso en distintos ámbitos. Además te cuento cómo me he planteado yo un fantástico periodo: ¡mis vacaciones de verano!

¿Qué es descansar?

Descansar es recuperarse. El mayor exponente del descanso es el sueño profundo, que es el momento en el que tus músculos se recuperan y crecen si has hecho un gran esfuerzo. El sueño es cuando tu cerebro consolida los conocimientos del día y recarga baterías, pero también hay otras formas de descansar y muchos beneficios. Voy a distinguir, por su naturaleza, al descanso físico del descanso mental.

  • Descanso físico: Descansar nuestro cuerpo es vital para su correcto funcionamiento. Se puede entrenar todos los días, pero no se puede entrenar todos los días con alta intensidad de forma indefinida, el cuerpo dice basta y acaba siendo contraproducente. Yo suelo descansar 1 día (meto alguna actividad suave y distinta, como pasear) cada 2-4 días seguidos de ejercicio en función de lo que haga. Y dos veces al año hago una semana de recuperación completa en la que no entreno salvo algún paseo o algún día de carrera contínua. Si quieres progresar en tus capacidades físicas tienes que descansar, ya hablaremos más de esto.
  • Descanso mental: De igual modo es importante el descanso mental, que es donde quiero incidir hoy ya que acabo de terminar mis vacaciones. No es sólo dormir bien, que también es necesario, es cambiar nuestro contexto y actitud durante un periodo de tiempo. No es no usar nuestra mente, sino usarla de otro modo, enfrentarnos a otro tipo de situaciones. En mi caso, pasar de dedicarle 40 horas semanales a trabajar a hacer otras actividades me recarga y me hace volver con más fuerza y con perspectiva. También profundizaré aquí más adelante.

Tomar distancia

Cuando descanso y vuelvo a la carga, lo primero que noto es frescura, una aproximación más creativa a lo que tuviera antes entre manos. Descansar te permite alejarte de aquello que estés haciendo y verlo con otra perspectiva. Cuando estudiaba me ocurría que a veces estaba atascado con un problema a resolver, si metía un cambio de contexto como pasar durante un rato a otra asignatura, salir a correr y darme una ducha hacía que al volver pudiera resolverlo. ¿Por qué? Por haber tomado distancia, haber pasado de estar embebido en el problema a verlo con perspectiva.

Al descansar tomas distancia de lo que estés viviendo en tu vida cotidiana y al tomar distancia, esos problemas o situaciones que te podían venir grandes o ser irresolubles, dejan de serlo. Siempre es más fácil darle consejos a un amigo sobre cómo resolver sus problemas que ponerte tú a resolver los tuyos, aunque sean los mismos. Y para mí este es uno de los principales beneficios de descansar y tomar distancia con lo que tengas ahora entre manos. ¿Quieres un ejemplo práctico sobre el descanso?

Mis vacaciones

El pasado 24 de julio (de 2020) me fui de vacaciones, como puedes ver en la fecha de este post, 24 de agosto, ¡ha pasado justo un mes! Sí, soy afortunado, lo sé, lo aprecio y lo aprovecho. Hacía mucho que no descansaba tanto ni tan bien y además era necesario. Este año 2020, que aún no ha acabado, ha estado lleno de cambios tanto a nivel personal mío como a nivel global en el planeta Tierra por la pandemia del COVID-19.

Y es que aunque todo me iba bien, necesitaba unas vacaciones. Creo que todo el mundo las necesita y que pueden traer muchísimos beneficios como he explicado brevemente antes, así que si puedes, hazlo sin remordimiento alguno, aunque todo te vaya bien ahora. ¿Qué he estado haciendo este mes? ¡Aquí te lo dejo!

El viaje

El recorrido total final

Este año mis vacaciones comenzaron con el viaje más minimalista que haya hecho nunca:

  • 1 coche.
  • 1 maleta de mano.
  • 1 guitarra.
  • Muchos km por delante.

Con eso he estado 1 mes fuera de casa y es una experiencia que recomiendo encarecidamente. Y sí, viajes en tiempos de coronavirus, por eso ha sido en coche y tanto la ida como la vuelta han sido sin hacer noche en ningún lugar. Cerca de 20 horas conduciendo (incluyendo paradas), disfrutando del paisaje y escuchando podcasts.

Ejercicio físico

Con 40 horas más a la semana (sin contar desplazamientos ni descansos), durante el periodo vacacional hay tiempo, hay mucho tiempo para hacer ejercicio. En vacaciones tengo una oportunidad perfecta para cuidarme, suelo descansar mejor y por tanto, mi rendimiento físico aumenta. Me encanta entrenar en vacaciones. A principios de julio tuve una semana de reposo físico aprovechando que vino mi familia para visitarme (eso sí, estuvimos andando por ahí), así que desde ese punto de vista empecé las vacaciones al 100% de descanso físico.

Un parque de barras que he estado visitando asiduamente, por supuesto con mi perrete Morris

Puede que leas esto y digas: «¿Ejercicio en verano? Menuda pereza«. Si es así pues bueno, esa es tu opinión y está bien que tengas una, yo tengo otra. A mí no sólo me gusta hacer ejercicio físico, sino que además lo considero parte imprescindible de mi vida, al mismo nivel que beber agua, comer y dormir. Hay quien aprovecha para hacer unas semanas de descarga, lo cuál también está estupendo, distintas personas funcionan de distinta forma. Cada día hemos hecho algo: simplemente andar, nadar o acercarnos a un parque de calistenia que se ve en la foto y sobre lo que quiero profundizar en los próximos meses.

Descanso tecnológico

Soltar el teléfono y cogerlo 5 minutos al día para responder whatsapps. O incluso no cogerlo en días, ¿para qué? Si ocurre algo urgente, me llamarán y viendo quién llama sabré si es importante (y lo cogeré) o no (y lo silenciaré). Aunque intento no hacerlo, la verdad es que miro mucho el teléfono (probablemente poquísimo en comparación con algunos y muchísimo si miras lo que hacen otras personas). Esto no va de hacerlo mucho o poco, va de no hacerlo nada durante cierto periodo de tiempo que tú decidas.

Antes de mis vacaciones de navidad, que volaba de Málaga a Suecia y luego allí tenía que coger un autobús y un tren, se me rompió el teléfono. Caput, no encendía ni hacía nada. ¿Os imagináis viajar miles de kilómetros en distintos medios de transporte sin usar ese pequeño ordenador de bolsillo que todo lo sabe y tanto nos entretiene? Esto puede generar cierta sensación de vértigo (a mí me pasó), ¿pero sabes qué? Que no pasa nada. Ese vértigo es sólo una sensación y tú tienes todas las herramientas necesarias para llegar a donde tengas que llegar.

Los actuales teléfonos móviles son muy útiles, pero también entrañan riesgos. Es fácil caer en tener un estímulo contínuo (ahí está el éxito de Tiktok) pero que realmente no nos aporta nada de valor. Tener que depender de forma contínua de un estímulo variable hace que el cerebro se acostumbre a esto y nuestra capacidad de atención decrezca. Así que en vacaciones me gusta dejar el teléfono a un lado y vivir lo que me rodea, que es el mundo real.

Contacto con la naturaleza

Soy demasiado fan de Gladiator como para no acercarme a cualquier campo de trigo que veo

En este sentido soy un afortunado: donde vivo tengo cerca varios lagos, bosques, un gran río… No me falta naturaleza en mi día a día. Y es algo que considero vital. Tener píldoras de naturaleza trae multitud de beneficios para nuestra salud tanto física como mental. Bañarte en el mar, andar por un bosque, pasear junto a un río, ver animales… Respiras aire limpio, te mueves como tu cuerpo ha evolucionado para moverse, estimulas tu olfato y oído con aromas y sonidos naturales. A mí todo eso me resulta muy agradable, tanto que me produce una inmensa paz mental.

Los seres humanos nos hemos ido desnaturalizando, cada vez más concentrados en grandes ciudades que poco tiene que ver con lo que nuestro cerebro reptiliano quiere y necesita. En ese sentido, hemos cambiado nuestro entorno mucho más rápido de lo que hemos evolucionado. ¿Cuál es el problema de esto? Que al estar tan alejados de nuestro entorno natural, podemos caer en acercarnos demasiado a problemas que realmente no lo son.

Piénsalo: casi no tenemos problemas de verdad en nuestras sociedades. No vamos a morir de hambre, no nos falta techo, abrimos un grifo y cae agua al gusto del consumidor, no vivimos en un país en guerra. Pero nos quejamos y nos agobiamos de papeleos y trámites burocráticos, nos estresamos por dinero y por trabajar para enriquecer a alguien. Probablemente el coronavirus es el primer problema real que nuestra sociedad está sufriendo desde hace bastante. La naturaleza tiene el poder de poner tus «problemas» en perspectiva y que los puedas afrontar de una forma más pragmática y objetiva.

Revisión de objetivos

Por último, las vacaciones son un parón en nuestra rutina, un alto en el camino que estamos recorriendo y por tanto un momento perfecto para plantear cómo queremos seguir. Para avanzar hay que saber hacia dónde vamos.

No hay viento favorable para un barco sin rumbo.

Séneca

A inicios de año me marqué unos objetivos personales, entre ellos comenzar este blog y ahora creo que es un momento perfecto para definir qué quiero hacer con él. Por lo que probablemente notes algún cambio en las próximas semanas 🙂

¿Te sirve para coger ideas? Ya sea sí o no, ya sabes: descansa, relájate, disfruta, y cuídate.

Salud!

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